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La naturaleza, elegida como hilo conductor, conectó cada momento y cada detalle de la boda de Natalia y Óscar. Una pareja con las ideas muy claras y un gusto exquisito.

Todo empezó por encontrar el lugar perfecto para celebrar una boda diferente y con algo especial, pero que al mismo tiempo les diese una garantía de profesionalidad y estándar alto de calidad en el servicio. Tenían claro que querían escapar del clásico pazo, carpa u hotel. Sin duda…lo consiguieron!.

Tras valorar varias opciones y tener casi tomada la decisión, leyeron en la prensa (La Voz de Galicia) el especial publicado en junio de 2014 sobre nuestra apertura. Les llamó mucho la atención y antes de cerrar la opción pensada, decidieron venir a conocernos.

Palabras textuales de Óscar: «Nuestra sorpresa fue mayúscula y comenzó nada más traspasar el portón principal, que por aquellos días aún se estaba terminando con el nombre de la finca, ya que todo lo que veíamos nos impresionaba, gustaba y sorprendía. La majestuosa e imponente arquitectura, el estilo moderno y elegante de su decoración, nos encandiló desde un primer momento.

Pero más allá del plano estético, necesitábamos conocer la garantía y filosofía del plano operativo, y precisamente, conocer esto mismo fue lo que nos dió el empujón definitivo. Un equipo de profesionales del sector de contrastada experiencia, una filosofía de restauración, tal y como queríamos, moderna pero sin desmerecer el producto y unas alternativas y opciones para el evento que ninguna propuesta de establecimiento en Galicia podría superar, hizo que no tuviésemos muchas dudas en elegir finalmente Montesqueiro.» De esta forma, casi un año antes del enlace, empezó nuestra bonita relación para preparar el esperado día de la boda.

Óscar, vestido como un perfecto caballero con un impecable chaqué a medida de la firma López Aragón, zapatos artesanales ingleses de Crockett & Jones, y corbata napolitana de la firma E. Marinella Napoli, llegó a la Iglesia de Santa Eulalia de Liáns, montado en un chulísimo motocarro, un Ape Calessino de los años 60 de la empresa Vespaceo. Con este singular motocarro también viajaron los recién casados hasta nuestra Finca, situada a tan solo un kilómetro y medio de la iglesia.

Natalia lució un precioso vestido de corte clásico de Pronovias y zapatos de Ángel Alarcón. Nos llamó la atención el tocado, de cerámica, hecho a mano para ella y el ramo, confeccionado por La Florería, un delicado bouquet de estilo rústico compuesto por astilbe rosa combinado con rosa inglesa, brezo y verdes africanos.

Sin olvidar las tradiciones, ambos novios llevaron algo usado y algo prestado: Natalia lució unos elegantes pendientes de oro blanco de su madre y Óscar el reloj de pedida de sus padres, un Omega Seamaster Oro del año 1975 y unos gemelos de oro de la comunión de su padre, del año 1959.

En nuestra finca, las iníciales de los novios, luminosas y de 1,20 metros de altura, presidieron el cocktail y el baile. Óscar y Natalia querían un cocktail muy completo y extenso, con productos diferentes y de gran calidad, haciendo las delicias de sus invitados con bocados tan exquisitos como nuestro surtido de empanadas gallegas, Mini-pizza margarita con esférico de parmesano, Barrita crujiente de jamón ibérico “Joselito”, Nem de salmón ahumado, rúcula y sésamo, Taco de alitas de pollo ecológico y guacamole, Corneto crujiente de alga nori con tartar de atún y caviar de soja, Steak tartar de ternera New York Times, Croquetas de marisco o Coca de manzana caramelizada de foie y frutos.

Pero además, disfrutaron de los Showcookings de Dim Sum, el berberecho más grande del mundo y Pulpo á Feira. Plancha en directo en la que se elaboraban tortillas al revés de Jamón ibérico Joselito y pan con tomate y  Navajas de Finisterre a la plancha. También en directo, nuestra brasa con las magníficas Gambas de Palamós con aceite de oliva virgen y con nitrógeno: riquísimos Mojitos Nitro.

De la decoración destacamos el sabor rústico que aportaban el mobiliario y las plantas. Obra de Huis Clos quienes se encargaron de numerosos detalles como el «Mercado de las flores» que sirvió como protocolo del banquete, en el que cada maceta se correspondía con una mesa y sus comensales. El rincón de firmas, en el que los novios además de pedir unas palabras de recuerdo, al más puro estilo 2.0 invitaban a compartir las fotos de la boda con el hashtag del evento #nataliayoscarsecasan. Y el rincón de regalos para los invitados: una mini máquina de caramelos para ellos y un mini cactus para ellas. Además, junto con La Florería se encargaron de toda la decoración floral del comedor.

Entre todos los platos del banquete, destacó el lechazo asado al horno con patatas y pimientos asados, que trinchamos delante de los comensales, ¡todo un espectáculo gastronómico!.

Para la selección musical, un elemento tan efímero como fundamental, que impregna de la personalidad de la pareja momentos tan claves como son la inauguración del banquete y del baile. De nuevo, Natalia y Óscar lo tuvieron claro: Come and get it, el dinámico single del joven cantante y compositor británico John Newman inauguró el banquete. Y para inaugurar la fiesta, Óscar le dedicó a Natalia un clásico de The Temptations: My girl, una de las canciones más románticas de la historia. Seguro que sus invitados, al escuchar cualquiera de estos temas, recuerdan a la pareja y su preciosa boda.

La fotografía corrió a cargo de Andrés Docampo. Y el video de Federico Oliver. El reportaje fotográfico se realizó en nuestra Suite, con el Jardín de los Arces como telón de fondo.

Viajes Nuba organizó el deseado viaje de luna de miel, un inolvidable recorrido por la costa oeste de Estados Unidos, para terminar disfrutando de las aguas cristalinas de la Riviera Maya (México). ¡Nos morimos de envidia!

No tenemos palabras para agradecer a Natalia y Óscar la confianza que han puesto en nosotros y el que nos hubieran elegido para celebrar un día tan especial.

¡Muchas gracias chicos!, os deseamos de corazón muchísima felicidad en vuestra vida de casados.